La Permanencia de la Arquitectura (II). ¿Qué es lo necesario en esta vida y qué es lo contingente?

“El mundo que habitamos no es el de materia. De hecho, para que podamos habitarlo, para que este mundo sea habitable, es necesario que la mente comprenda qué es lo que escapa al movimiento y da sentido a nuestros desplazamientos.”

François Xavier Bellamy – Permanecer

Si nos ponemos a pensar desde el punto de vista
meramente material, lo único necesario en esta vida es
dar cobijo a nuestro cuerpo. Lo más imprescindible para
subsistir sería todo aquello que necesita el cuerpo,
principalmente el alimento, pero eso es algo consumible
que hay que buscar de forma constante para nuestra
subsistencia animal; otros elementos como el vestido
realmente lo son, pero son también consumibles y
necesarios fisiológicamente, aunque entra en contacto
con la cuestión a abordar totalmente.


Lo más necesario más allá de lo fisiológico o meramente
animal, curiosamente también se debe a nuestra
debilidad animal más básica, por ello es lo que más nos
define tanto material como espiritualmente. La necesidad
de cobijo es lo más necesario de nuestra vida y también es
raíz de lo más contingente, pero contingente en el sentido
que le da Josep María Esquirol:

«contingente es igual a no necesario, inicial e increíble.»

Josep María Esquirol – Humano, más humano

La necesidad de cobijo hace que pueda brotar o iniciar
todo tipo de quehacer humano y el cobijo es lo
arquitectónico, aquello (primero) que tiene que ver con
nuestro obrar, hacer, construir; en definitiva con el
habitar del hombre en el mundo, por eso se es “architektón”.
Realizamos la primera tarea de la tectónica. Ese
“fin último” de todo arte, es en realidad el fin primero.

«Todo lo humano necesita cobertura.»

Josep María Esquirol – Humano, más humano

Tectónico viene del griego “tektón” (τέκτων) obrero,
artesano, artista, maestro (de un hacer), carpintero,
picapedrero, todo tipo de sinónimo en relación con el
hacer, con el construir, con el transformar y en definitiva
con el habitar es definición de tectónica. Tectónico tiene
que ver con técnica “tékne” (τέχνη), que viene a significar
toda cosa producida, fabricada o transformada y que
para los griegos incluía también lo artístico, que nosotros
tomamos del término latino “Ars”, y que también hace
referencia a lo que para los latinos es a su vez lo técnico.
En el protoindoeuropeo, “Tetk´-” es todo hacer o producir.

Dos palabras, “arte” y “técnica” son, en realidad el mismo
concepto. Arte y técnica tienen un mismo significado, en
torno al quehacer humano.

Para poder comprender bien el mundo de forma plena
hay que entender este todo muy particular en relación
con lo que la mano del hombre hace y plasma en el
mundo.

Tectónico por tanto es el obrar, el hacer, relacionado con el transformar la materia del mundo sensible. Se juega en el plano de lo físico, su antítesis sería la ciencia, que es un obrar, un pensar en el mundo de las ideas, pero no hay nada del mundo de las ideas que no tenga que pasar por el plano físico y viceversa para poder expresarse, pues lo comunicativo se juega sobre la materia; por eso lo científico y lo tecnológico están estrechamente ligados y en lo tectónico hay una búsqueda de sentido que va más allá de lo inmediato. Son dos caras de la misma moneda, por eso lo tectónico realmente debe incluir un pensar.

Arte y técnica son lo mismo y están en relación permanente con la ciencia, pero la ciencia o el pensar por sí mismo no es algo tectónico, nuestro propio dialogo interior, aquellas cosas que pensamos, pero no plasmamos ni comunicamos, quizás lo más relevante de la vida no pasa por el plano de la materia, solo cuando plasmamos algo en el plano físico entra en juego el concepto de lo tectónico.

«Pensar es generar sentido.»

Josep María Esquirol – Humano, más humano

Pensar es siempre generar un sentido, sentido para entender el mundo.

Lo tectónico lo tenemos que asociar a lo arquitectónico,
pues realmente es parte de la misma cosa; si hemos dicho
que lo único necesario es la necesidad de cobijo,
arquitectónico literalmente sería lo primero, lo
“superior” en la cuestión tectónica, en un sentido literal
de que es la primera cuestión a resolver de la tectónica y
nada más, por eso es lo primero, lo único necesario es por
tanto el arte de habitar y es inherente a todo hombre y lo
que nos constituye como humanos, no es algo para unos
pocos. Todo ser humano necesita un lugar de reposo en su
“ser-en-el-mundo” (Dasein), todo hombre tiene desde
antes del nacimiento una necesidad de habitar.

Es muy relevante descubrir que lo más necesario para la
supervivencia del hombre en el sentido más inmediato es la arquitectura, sin arquitectura, nada sería posible, es lo
más nuclear que hace que todo lo demás, contingente,
pueda florecer, incluyendo las demás artes (o materias
tectónicas). Por eso la arquitectura real, que no está
extralimitada a lo constructivo tiene por vocación y fin
hacer permanecer al hombre, no solo físicamente sino en
el sentido existencial más profundo. Es dar un sentido de
permanencia, en todas sus facetas posibles.

Sin arquitectura no hay nada más; sin arquitectura, el
hombre se banaliza, debe luchar por su supervivencia
más fisiológica, animal, solo la mera supervivencia; no
podría existir sociedad, ni ciencia, ni familia, nada que
quiera perdurar, permanecer, (ni tampoco un
movimiento con sentido, es decir con un origen y una
meta). Por su permanencia, configura el espacio,
transforma y a la vez mantiene.

Todo lo que es humano, es generado intrínsecamente en
relación con lo tectónico y con lo arquitectónico como
primera tarea a resolver, con lo habitable. Por eso la
arquitectura va más allá de lo meramente constructivo o
artístico, toca la cuestión más ontológica del hombre de
lleno; sin arquitectura, la pregunta del porqué de la
existencia jamás podría ser realizada, pues no habría un
lugar desde el que hacerla y no sea pasajera. La
arquitectura es por tanto ese lugar donde la permanencia
es posible, pero también es la expresión de nuestra
mirada.